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      Años 2000

      (…) versiones todas que se superponen sobre la misma tela. Sumergiendo cada una en sus entrañas a la anterior y símbolo del quehacer tan propio de Orcajo. De esta impenitente voluntad de cambio constante, de este viaje, cuadro a cuadro, en pos de lo desconocido.

      FERNANDO HUICI, 2000

       

      El sentido metafísico de su pintura le permite expresar las contradicciones entre el hombre y la ciudad. El espacio urbano se convierte a lo largo de casi cinco décadas en su forma de plasmar el mundo contemporáneo: dudas, deseos, angustias, contradicciones. (…) Es la mirada de Ulises.

      JESUS GIRONES, 2000

       

      Como los poetas, Orcajo se adelantó en décadas a la interpretación de nuestra más profunda realidad. (…) En sus cuadros todo el paisaje es producto del hombre, que permanece prácticamente invisible, y cuando existe no pasa de ser una naturaleza muerta, la imagen escultórica del hombre que se desploma en el horizonte.

      EDUARDO SOTILLOS, 2001

       

      Descubrir en sus cuadros una lucha agónica entre la quimera moral del hombre y su estado de enfermedad psicosocial. Alcanzar en su pintura un punto de vista “absoluto”. Sentir escalofríos ante la hiriente crueldad de lo bello, de lo efímero, de lo verdadero.

      ERIC CASAIS, 2009