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      Años 90

       

      EL UNIVERSO PICTÓRICO DE ÁNGEL ORCAJO

      En la obra pictórica de Ángel Orcajo late siempre un anhelo irrefrenable de descifrar el enigma de lo existente. Su medio de indagación es el de la representación figurativa. Nunca ha tenido la tentación absoluta de lo abstracto. Desde sus primeros cuadros, de un realismo cotidiano, con una atmósfera íntima y mágica entre lo metafísico y lo surrealista, hasta sus últimas grandes composiciones, de potente y emblemático expresionismo, Ángel Orcajo ha sabido traducir al lenguaje pictórico su constante búsqueda de encontrar lo que encierra la pura visualidad.

      Artista apasionado y a la vez reflexivo, es un solitario, un franco tirador cuya carrera artística ha discurrido al margen de los circuitos dominantes e influyentes, lo que no le ha impedido exponer sus obras y estar atento a lo que sucedía a su alrededor.

      Especie de raro, que nunca ha dejado de crear fuera del espíritu de la modernidad, jamás pintó nada que fuese ajeno a su propio dictado y a sus arraigados principios ideológicos.

      ANTONIO BONET CORREA

      1990

       

       

      Obra intensa de este artista singular a pesar de haber estado entreverada de intenciones sociales y de pensamientos éticos, nunca tuvo nada que ver ni con lo ilustrativo ni con la pintura literaria. (…) Son los frios y temibles espacios urbanos de Orcajo, pero obtados aquí de una gestualidad enérgica.

      JOSE MARÍN MEDINA 1992

       

       

       

      Resulta difícil desenmarañar ese hermético océano en que sobrenadan los restos de un naufragio y fulge una nueva aurora. Entrevemos el derrumbamiento de una utopía esas torres de la ambición humana arrebatadas por un mar voraz y la instantánea pureza de un ocaso sin vida. Algo bello y terrible al mismo tiempo. No sabemos lo que anuncia, pero su contemplación sobrecoge y fascina, hiela y deslumbra.

      CARLOS BARTOLOMÉ SANZ 1996

       

       

      Ángel Orcajo es un artista que ha marcado medio siglo de arte español y ha definido uno de los aspectos esenciales de la estética contemporánea en este país, desde finales de los años 50 del siglo XX; en los sesenta y setenta la génesis de un pop comprometido que indagaba, desde posiciones lingüísticas renovadoras de la pintura ligada a la realidad, en una filosofía que tenia como centro el destino del hombre, su reacción frente a los sistemas opresivos y los mecanismos de liberación. Desde entonces su proyecto discursivo se ha ido modificando bajo el hilo conductor de una pintura-pintura de corte experimenta, ligada, no obstante, al acontecer del mundo que le ha tocado vivir, proponiento miradas, imágenes y formulaciones que han expandido su campo a la música, al cine, a lo escenográfico, a la poesía…, a fi de diluir los límites del propio género.

      ANTÓN CASTRO